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El
conservando aspecto colonial, y el colorido que adquieren las plazas
en las tradicionales Ferias, hacen de San Telmo el barrio más
representativo del viejo Buenos Aires. Cada tablón, toldo o tienda nos detiene en
el tiempo, ofreciéndonos la oportunidad de encontrarnos con
costumbres, aromas, sonidos, bailes y objetos de un tiempo ya
olvidado en gran parte de la ciudad.
La gran feria de antigüedades de San Telmo goza de fama internacional. Sus
variados y numerosos artículos que en ella se ofrecen al visitante
se ven aquí resaltados por el contexto costumbrista, inmersos en un
ambiente arrabalero en el que cobran un sentido más pleno y
original.
En este verdadero anticuario de dimensiones sorprendentes el
visitante encuentra objetos que pertenecieron a los inmigrantes
llegados especialmente de Europa, quienes dieron a Buenos Aires su
carácter propio, a la vez melancólico (por la añoranza de la tierra
original) y emprendedor (por la esperanza de progreso en este nuevo
mundo).
Recorriendo San Telmo, el turista encontrará a cada paso artesanos y
artistas porteños, quienes ofrecen su arte en cada rincón de la plaza Borrego y
en cada esquina de este tradicional barrio de Buenos Aires.
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