|
Antoni
Gaudí, arquitecto catalán y máximo representante del movimiento
modernista,
asumió en 1883 la dirección del proyecto de construcción del templo de la Sagrada Familia de Barcelona. El mismo había sido
iniciado por su colega Villar y Lozano, quién dimitió por discrepancias
con los patrocinadores de la obra.
Gaudí,
que por entonces contaba con tan sólo 31 años de edad, reformó
sustancialmente el proyecto respetando lo ya construido (parte de la
cripta).
Siempre
supo Gaudí que el templo no sería obra de una generación. En
vistas de ello optó por dejar una vigorosa huella encarando la
construcción vertical en diferentes puntos, consciente de que la
culminación de la obra quedaría en manos de quienes tomaran la
posta en el futuro. Así, inició y avanzó sustancialmente en la
construcción de la Fachada de la Natividad, al tiempo que diseñaba
las fachadas de la Pasión y de la Gloria.
Al
morir Gaudí, el 10 de julio de 1926, días después de haber sido
atropellado por un tranvía, fue enterrado en la cripta de la
Sagrada Familia. Miles de personas se acercaron al templo para dar
su último adiós y rendir un merecido homenaje a este
destacadísimo artista de la construcción.
Las
obras en el templo continúan aún hoy, lo que no debe extrañar en
un proyecto de tal envergadura. El templo de la Sagrada Familia se
ha convertido en un símbolo de Barcelona y es visitado
cotidianamente por cientos de turistas.
|