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Sobre la ladera oeste del
Monte Carmelo (con vista al mar y al centro de la ciudad), en las
afueras de Barcelona, se encuentra el Parque Güell, obra del genial
arquitecto Antoni Gaudí.
En este encantador parque de
poco menos de 18 hectáreas se entremezclan la naturaleza (vegetación
autóctona plantada por orden del propio Gaudí) y las construcciones
ideadas por el incomparable arquitecto catalán (columnas de piedra,
estalactitas, fuentes, esculturas). El conjunto muestra el sello
inconfundible del autor de la
Sagrada Familia.
El nombre del parque recuerda
al empresario, escritor y conde catalán Eusebi Güell. Güell admiraba
a Gaudí y le encargó varias obras, como el Palacio y las Bodegas
Güell. La intención primera del empresario, al convocar al
arquitecto para este proyecto, era urbanizar la ladera del Monte
Carmelo, creando una pequeña "ciudad jardín" con viviendas que
reunieran todos los adelantos tecnológicos. De las 60 viviendas
proyectadas sólo se edificaron dos, en las dos únicas parcelas que
pudieron venderse debido a la escasa demanda.
Hacia fines de la década del veinte del siglo pasado, habiendo
fallecido ya Eusebi Güell, sus herederos vendieron el predio al
Ayuntamiento de Barcelona con el fin de que éste lo convirtiera en
parque público. Y así fue: el parque quedó inaugurado en 1922.
En el Parque Güell se pueden
visitar y recorrer: la Casa-Museo Gaudí (en la que el arquitecto modernista
residió entre los años 1906 y 1925), los dos
pabellones de ingreso
(administración y portería), la muralla (que nunca fue terminada),
la escalinata, la plaza central de forma oval, la Sala de las Cien
Columnas, los viaductos y el Calvario (ubicado en la cima del
monte).
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