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Con
sus calles angostas y empedradas, sus edificios antiguos y sus
plazas, el casco histórico de la ciudad de Barcelona (España),
conocido también como Barrio Gótico, es un paseo obligado para
quien visita la capital catalana.
Uno
de los puntos más emblemáticos del Barrio Gótico es la Plaza de Sant Jaume,
cuya historia se remonta hasta los tiempos en que Barcelona era una
ciudad romana (Barcino). Aquí se hallaba el foro, es decir, el
corazón de la ciudad romana.
En
diversos lugares del Barrio Gótico se conservan restos de la
muralla defensiva de la época romana, que encerraba una superficie
de aproximadamente 10 hectáreas. A modo de ejemplo citamos el caso
de la Plaza Nova, en la que se encuentra una de las puertas de
ingreso de la antigua muralla, defendida por dos torres
semicirculares.
Otras
plazas importantes del Barrio Gótico son la Plaza Real y la Plaza
del Rei. En esta última se encuentran importantes edificios
medievales: el Palacio Real, la capilla Santa Ágata y el edificio
del Museo de Historia de la Ciudad.
Pero
quizás lo más significativo del Barrio Gótico sean las calles
angostas, "encajonadas" entre edificios de dos o más
plantas (algunos de ellos muy antiguos), con sus farolas y sus
tavernas, y en las que no se distingue la vereda de la calzada.
Pasear por ellas es indispensable si se quiere "sentir"
el Barrio Gótico, superando el mero "haber estado" allí.
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